¿GOTERAS EN LA SELECTIVIDAD MADRILEÑA?

Hablando de filtraciones. Ayer, primer día de la selectividad y al final de la jornada, me quedé estupefacto en el momento en el que escuché a una docente -vocal de su Centro educativo ante el Tribunal examinador de la Prueba de Acceso a la Universidad, en el Campus de Colmenarejo de la Carlos III- decirme que ella ya conocía, desde el día previo,  las cuestiones principales de las pruebas comunes de Lengua y Literatura, Historia y Filosofía. Yo, escéptico por convicción, ¡No me lo podía creer!

Al llegar hoy, la segunda jornada de las pruebas, como representante del Instituto de Guadarrama al que pertenezco,  me acerqué a ella,  escépticamente, y, cual oferente en busca de respuesta ante el poderoso Oráculo de Delfos, la pregunté si conocía las preguntas de Geografía. Me dijo que si y yo tomé buena nota de ellas: “La organización territorial del Estado español” y “El poblamiento rural”. Acto seguido, ruborizado, se las hice llegar a mis estresados alumnos como un simple bulo de última hora, ¡por sí acaso!

Mira por donde, al mediodía, a la media hora de iniciada la prueba, llegó a mis manos el examen de geografía; y ¡el Oráculo no falló! Las dos cuestiones (valoradas con cuatro puntos respectivamente), y que anteriormente me transmitieron, habían dado en el clavo con literalidad. No podía ser sólo un rumor.

¿Qué estaba pasando? ¿Qué había fallado? Al parecer de mi pitonisa accidental, ella tuvo conocimiento previo de las cuestiones, gracias a su hija; si, ésta era amiga de la amiga de una prima de otra hija de una presidente de no sé cual Tribunal de la PAU. ¡Qué vergüenza!

La ministra Cabrera dijo, recientemente, que ésta selectividad está en vías de extinción y que tiene sus días contados para el 2010. De acuerdo, pero yo pienso que debieran de ser algún tipo de personas las que tendrían que  desaparecer del mapa de las responsabilidades públicas. Me explico. Aquellos funcionarios que introducen goteras en el sistema, que en teoría deben de responsabilizarse de valorar con justicia el mérito y la capacidad de los alumnos, son los que fallan y, entonces, no aseguran el fundamento de toda convivencia justa y democrática: la igualdad de oportunidades. De nuevo, no falla el sistema, fallan las personas que lo representan, en este caso, en la institución educativa.

Quizá esa supuesta presidenta de Tribunal no se resistió a la tentación de desvelar el secreto de las cuestiones del examen al que sería sometida su querida hija y traicionó los principios de honestidad que deben regir a todo funcionario público. Confesó a su vástaga su celoso  y preciado tesoro, bajo el juramento, claro está, de no compartirlo con nadie más. ¡Qué ingenua! Se olvidó de aquello que un tal Escrivá de Balaguer, santo de mi no devoción, dice en el tan leído Camino: <<¿Cómo te atreves a encarecer que te guarden el secreto…, si esta advertencia es la señal de que no has sabido guardarlo tú?>> (nº 640)

Pero en este caso el secreto se ha transformado en injusticia, digo yo.

¿Qué podrán hacer aquellos que deben velar para que esto no suceda? No lo sé. De nuevo me domina el escepticismo.

Fuente: profeblog

Una respuesta

  1. Algo que considero muy “normal”, no por el bien, si no porque corrupción ha habido siempre y seguirá, una vergüenza, si, pero es lo que hay…

    Una pena… La verdad es que este año no se ha oído mucho, mas bien nada, de temas de estos en Mucia… como estudiante que las ha hecho este año, no he oído nada…

    Saludos!!

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